Todo empezó de la forma más sencilla: en nuestra cocina y ganas de compartir algo delicioso. En Chocolatería Doña Sofía hay una verdadera pasión por hacer chocolates ricos, de esos que te alegran la tarde.
Comenzamos haciendo trufas y enjambres para los antojos de la casa, luego para los vecinos, y el boca a boca hizo el resto. Se hace cada pieza a mano, con los mismos ingredientes de calidad y cariño que le pondríamos si fueran para nuestra propia mesa.